lunes, 30 de abril de 2012

Aprendí que la memoria no borra, esconde. Aprendí que el tiempo no cierra pero ayuda a sanar. Aprendí a no ser vulnerable cuando dejaste de llamar. Aprendí a escuchar cuando oí tu silencio. Aprendí a pedir perdón cuando me di cuenta de que era yo la que se había equivocado. Aprendí a levantarme cuando caí. Aprendí a sonreír a pesar de estar triste. Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio. Aprendí a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena. Aprendí a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que el amor no mata, pero si lastima. Aprendí que las cosas por las cuales hemos llorado jamás se olvidan y que si compito contra el tiempo, siempre pierdo.
Si todos supiéramos pronunciar “perdón”, “quédate” y te amo”, habría menos corazones rotos y más personas felices.